sábado, 12 de junio de 2010

Carta a Teo


Hola Teo:

Soy Ratoncito Pérez y estoy muy gamonedamente contento de que me hayas dejado tu dientecito de leche: es casi tan parmesanamente bonito como tú.
¡Quedará salmonetemente bien en mi estantería de piezas 2010!
Antes, con tus otros mozarellos caídos te dejé buenos y roquefortetes regalos (casi no cabían por la tubería que sube a tu casa, así que realicé un gran esfuerzo para entregarte lo que te merecías, bien valía un camembert); esta vez es distinto.
Te he estado observando, mirando, olisqueando y no te has portado fetamente bien, que se diga; bueno, esta semana sí (sé que lo estás intentando y que, como eres un niño harzer kase listísimo, lo conseguirás); en un principio, no te iba a traer nada, pero como has mejorado en tu comportamiento te dejo esta moneda. Eh, no te preocupes, he olido ese otro diente que se mueve (mmmm gruyeremente delicioso); tienes tiempo, pórtate bien, sé bueno como tú sabes serlo y agradece tu casa, tu familia, tus cuentos, tus juegos y yo, a cambio, con el siguiente dientecillo te dejaré un regalo que valdrá por los dos. Pero, y es un pero muy, muy grande, si te portas mal, gruñendo, picando, no agradeciendo tu suerte y el amor con el que te cuidan, no te traeré nada más: NADA MÁS.
Palabra de roedor coleccionista,

R. Pérez

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